¿Y si unas simples flores de papel pudieran sorprenderte? En este proyecto de Arte para no Artistas te mostramos cómo crear un hermoso efecto acuarela usando únicamente papel absorbente, marcadores a base de agua y agua. Una manualidad fácil que te recordará lo divertido que es volver a jugar.
Hay proyectos que hacemos porque queremos aprender una técnica nueva. Otros porque queremos decorar un espacio. Y luego están esos que simplemente nos hacen decir: "¿Cómo pasó eso?"
Estas flores de papel pertenecen a esa última categoría.
Lo más bonito ocurre cuando las pones en un recipiente con agua y ves cómo el color empieza a subir por el papel hasta llenar los pétalos, como si la flor se estuviera pintando sola. Es un efecto sencillo, pero tan sorprendente que es imposible no quedarse mirándolo.
Aunque este proyecto suele hacerse con niños, nosotros descubrimos que también tiene algo especial para los adultos: nos recuerda lo divertido que es experimentar, jugar y dejarse sorprender.
Si hace rato no haces una manualidad solo por el simple placer de crear, este puede ser un buen lugar para empezar.
Cuando el tallo entra en contacto con el agua, esta comienza a subir lentamente por las fibras del papel. Como el centro de la flor ya está coloreado con marcadores a base de agua, el agua arrastra el pigmento y lo distribuye por los pétalos, creando un efecto parecido al de una acuarela.
Cada flor se pinta de forma diferente, así que nunca hay dos exactamente iguales.
Paso a paso
1. Corta el papel
Corta un cuarto de una hoja de toalla de cocina absorbente para hacer una flor mediana.
También puedes experimentar con diferentes tamaños de papel para crear flores grandes y pequeñas. Es una forma muy fácil de variar el resultado usando exactamente la misma técnica.
2. Haz los pliegues
Dobla el papel como un acordeón hasta obtener aproximadamente entre cinco y seis pliegues.
No importa que no queden exactamente iguales; la forma final de la flor seguirá viéndose natural.
3. Forma los pétalos
Con el papel todavía doblado, corta una de las puntas en diagonal.
Ese corte será el que forme los pétalos cuando abras nuevamente el papel.
Desdóblalo y, si hace falta, redondea o ajusta los pétalos con las tijeras hasta que te guste la forma.
4. Crea el tallo
Ahora empieza a recoger el papel por el lado recto (el lado opuesto a los pétalos).
Hazlo poco a poco con los dedos, arrugándolo suavemente mientras lo enrollas sobre sí mismo hasta formar un pequeño tallo.
Cuando esté listo, asegúralo con un pedazo de cinta adhesiva para que no se desarme.
Finalmente, acomoda los pétalos para darle volumen a la flor.
5. Agrega el color
Con marcadores a base de agua pinta únicamente el centro de la flor.
Puedes usar un solo color o combinar varios para crear degradados diferentes.
6. Deja que ocurra la magia
Pon la flor dentro de un recipiente con un poco de agua, procurando que únicamente el tallo quede sumergido.
Ahora solo queda observar.
Poco a poco el agua comenzará a subir por el papel y llevará el color hacia los pétalos hasta llenar toda la flor con un efecto acuarela realmente sorprendente.
Es uno de esos proyectos donde ver el proceso resulta tan satisfactorio como el resultado final.
Un proyecto para volver a jugar
Este proyecto está pensado para sorprender a los más pequeños.
Pero aquí entre nos... nosotros también nos sorprendimos un montón.
Porque a veces olvidamos que crear no siempre tiene que ser producir algo perfecto. También puede ser experimentar, jugar y volver a sentir esa curiosidad que teníamos cuando cualquier cosa parecía magia.
Y si un pedazo de papel, un poco de agua y unos marcadores pueden recordarnos eso por unos minutos, creemos que ya valió completamente la pena.